Por Benoit Descary · 18 de septiembre de 2026 · Guía
Plantilla de menú semanal para imprimir (y cómo rellenarla en diez minutos)
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Una plantilla de menú semanal es una cuadrícula con siete columnas, una por día, y tantas filas como comidas quieras planificar: comida, cena y poco más. Con eso se acaba la pregunta de las ocho de la tarde. Aquí tienes las casillas que tiene que llevar, una semana entera ya rellenada que puedes copiar tal cual, la mitad de la lista de la compra que la mayoría de plantillas olvida y las tres cosas que una hoja impresa no hará por muy bonita que sea. Al final verás cómo se rellena sola en Olivi, con la lista de la compra incluida.
En resumen
- Siete columnas y dos filas bastan: comida y cena. El desayuno rara vez necesita plan.
- Añade una casilla que casi nadie pone: cuántos sois y qué hay que sacar del congelador.
- Rellena mirando la agenda, no la nevera: las noches ocupadas se escriben antes que los platos.
- Copia la semana de ejemplo de más abajo la primera vez, cámbiale dos platos la segunda.
- Imprímela en vertical si vives en pareja y en horizontal si sois cuatro: hace falta sitio para escribir.
- Una plantilla de papel no se arrastra a la semana siguiente, no se ajusta si cenan dos más y no se convierte en lista de la compra. Ahí es donde Olive toma el relevo.
Qué casillas necesita una plantilla de menú semanal
La mayoría de plantillas que circulan traen demasiadas filas: desayuno, media mañana, comida, merienda, cena y hasta un apartado para el agua. Rellenar eso cada domingo dura tres semanas y luego se abandona. La plantilla que sobrevive es la que pide poco.
Estas son las casillas que de verdad se usan, y el motivo por el que ninguna sobra.
| Casilla | Qué se escribe dentro | Por qué no se puede quitar |
|---|---|---|
| Semana del… | La fecha del lunes | Sin fecha, la hoja de la nevera puede ser de hace un mes y nadie se fía de ella. |
| Comida | El plato principal del mediodía, siete casillas | Es la fila que más se reaprovecha: lo que sobra al mediodía resuelve una cena. |
| Cena | El plato de la noche, siete casillas | Es la comida que se improvisa y la que peor sale. Si solo planificas una fila, que sea esta. |
| Comensales | Un número por día | El viernes que vienen dos invitados cambia la compra entera, y siempre se recuerda tarde. |
| Tiempo del que dispones | Rápido, normal o con calma | Escribir «martes: rápido» evita ponerte un guiso de dos horas la noche de la piscina. |
| Sacar del congelador | Una línea, la víspera | Es el olvido número uno de cualquier menú semanal, y el que manda pedir a domicilio. |
| Plan B | Una casilla libre por semana | Siempre falla un día. Si está escrito, no se vive como un fracaso. |
| Lista de la compra | Una columna al margen | Una plantilla sin lista te obliga a releer los catorce platos en el supermercado. |
Cómo dibujarla: en un folio, en Word, en Excel o en PDF
No hace falta descargar nada para tener la plantilla. Se dibuja en dos minutos y el formato que elijas depende de cómo la vayas a usar durante la semana.
- En papel, a mano: coge un folio en horizontal, traza siete columnas y tres filas. Cinco minutos y ya tienes la plantilla de esta semana.
- En Word: Insertar, Tabla, 8 columnas por 5 filas. La primera columna para los nombres de las filas, las otras siete para los días. Guárdala vacía y duplícala cada domingo.
- En Excel o en una hoja de cálculo: útil si quieres arrastrar platos de una semana a otra y llevar un listado de los que gustan en casa. Es también lo que más se abandona, porque obliga a abrir el ordenador.
- En PDF: el formato correcto si la vas a imprimir siempre igual y no quieres que se descoloque. Exporta tu tabla de Word a PDF y listo.
- Plastificada, con rotulador borrable: el truco que más aguanta en el tiempo. Una sola hoja pegada a la nevera con un imán, se borra el domingo y se vuelve a escribir.
Una semana de ejemplo ya rellenada
Copia esta semana tal cual la primera vez. Está montada con platos corrientes de casa, sin ingredientes raros, y cada día reaprovecha algo del anterior para que no cocines dos veces lo mismo. Las cenas están pensadas cortas, porque es cuando menos ganas hay.
| Día | Comida | Cena | Qué se reaprovecha |
|---|---|---|---|
| Lunes | Lentejas con verduras y arroz blanco | Crema de calabacín y tortilla francesa | Se cuece arroz de más para el miércoles |
| Martes | Pollo asado con patatas y ensalada | Sopa de fideos y tostas de queso fresco | Media bandeja de pollo se guarda para el jueves |
| Miércoles | Arroz salteado con verduras y huevo | Merluza a la plancha con pimientos | Usa el arroz del lunes |
| Jueves | Ensalada de garbanzos con atún y tomate | Tacos de pollo con salsa de yogur | Usa el pollo del martes |
| Viernes | Pasta con salsa de tomate casera | Pizza casera con lo que quede en la nevera | La salsa sobrante va al congelador |
| Sábado | Guiso de ternera con zanahoria y patata | Verduras al horno con hummus | Se cocina guiso de más |
| Domingo | Arroz caldoso de pollo | Sopa con el caldo del guiso y pan tostado | Cierra la semana con el guiso del sábado |
Cómo se rellena en diez minutos
El error clásico es empezar por los platos. Se empieza por la agenda, y los platos caen solos en el hueco que queda.
- Mira la semana y tacha. Las comidas fuera, la cena del viernes con gente, el día que llegas a las nueve. Planificar catorce comidas cuando vas a hacer nueve es la vía rápida a tirar comida.
- Escribe primero las noches difíciles. Ahí van platos de quince minutos, o directamente las sobras del día anterior escritas como si fueran un plato más.
- Elige tres o cuatro platos de fondo. Una legumbre, un asado, un arroz o una pasta y un pescado. El resto de la semana se monta con lo que sobra de esos cuatro.
- Rellena la columna de la compra al final, con la despensa abierta. Se escribe lo que falta, no lo que hace falta: no es lo mismo, y esa diferencia son veinte euros.
La otra mitad: la lista de la compra
Una plantilla de menú semanal sin lista de la compra está a medias. El menú dice qué se come, la lista dice qué entra en casa, y la segunda sale de la primera, nunca al revés.
Cuando la escribas a mano, ordénala por secciones del supermercado en el orden en el que las recorres. Dar una sola vuelta al súper es lo que corta de raíz las compras impulsivas y lo que hace que no te dejes el perejil.
- Frutería y verdulería, que es por donde casi siempre se empieza.
- Carnicería y pescadería, con las cantidades apuntadas en gramos y no en «un poco».
- Refrigerados: huevos, leche, yogures, quesos.
- Despensa: arroz, pasta, legumbres, conservas, aceite.
- Congelados, siempre al final para que no se descongelen en la cesta.
- Y una última línea: lo que ya tienes en casa y no hace falta comprar, escrito para no dudar en el pasillo.
Tres cosas que una hoja impresa no va a hacer
La plantilla funciona, y por eso lleva décadas pegada a las neveras. Pero tiene tres límites que se notan justo cuando la semana se tuerce, que es cuando más la necesitas.
No se arrastra a la semana siguiente. El domingo siguiente empiezas con la hoja en blanco y vuelves a pensar los mismos catorce platos. Nadie guarda las hojas viejas, así que los platos que funcionaron se olvidan y los que no gustaron se repiten.
No se redimensiona. Si el jueves cenan dos personas más, las cantidades de la lista de la compra no se recalculan solas: o compras a ojo y sobra, o te quedas corto. Lo mismo pasa al revés la semana que uno se va de viaje.
No se convierte en lista de la compra. Por muy bien rellenada que esté la cuadrícula, alguien tiene que leer los catorce platos, sumar los ingredientes que se repiten y ordenarlos por secciones. Son quince minutos cada domingo, y es la parte que primero se abandona.
Cuando la plantilla se queda corta: deja que Olive la rellene
Olivi es una aplicación de planificación de comidas, y Olive, su coach culinaria virtual, se ocupa exactamente de esas tres cosas que el papel no hace.
Le dices cuántos sois, qué no coméis y cuánto tiempo tienes cada noche, y construye la semana entera con esos datos. Si un plato no convence, lo cambias y el resto del menú se queda como está. Tus preferencias y alergias se guardan una vez y se respetan todas las semanas siguientes, sin volver a escribirlas.
Del menú sale la lista de la compra ya ordenada por secciones del supermercado, con los ingredientes repetidos sumados. Puedes compartirla con quien vive contigo y verla tacharse en tiempo real mientras el otro está comprando, y recorrer la tienda con el modo súper.
Las cantidades se ajustan al número de comensales con la conversión de unidades, así que una receta para dos se sirve para cinco sin cuentas a mano. Y el menú de la semana pasada sigue ahí: lo que gustó vuelve, lo que no, no.
Las recetas de casa entran desde un enlace, una foto, un PDF o un vídeo de TikTok y YouTube, y el valor nutricional se calcula con datos oficiales en lugar de estimarse a ojo. Olivi funciona en la web, en iPhone, iPad y Android, en seis idiomas. Está hecha en Montreal.
Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo diseñar un menú semanal?
Dibuja una tabla de siete columnas, una por día, y dos filas, comida y cena. Añade una línea para los comensales y otra para lo que hay que sacar del congelador. Rellénala mirando la agenda de la semana antes que la nevera: primero tachas las comidas fuera, luego colocas platos rápidos en las noches ocupadas y al final eliges tres o cuatro platos de fondo que se reaprovechen entre sí.
¿Qué ideas hay para un menú semanal sencillo?
Monta la semana sobre cuatro bases y combínalas: una legumbre, un asado, un arroz o una pasta y un pescado. Por ejemplo lentejas el lunes, pollo asado el martes, arroz salteado el miércoles con el arroz del lunes, ensalada de garbanzos el jueves y pasta el viernes. Las cenas se resuelven con una crema de verduras, una tortilla, un pescado a la plancha o lo que haya sobrado del mediodía.
¿En qué formato conviene imprimir la plantilla, PDF o Word?
Word si vas a cambiar las filas cada cierto tiempo, porque es editable; PDF si ya tienes la cuadrícula definitiva y quieres que se imprima siempre igual. La versión que más dura en el tiempo no es ni una ni otra: una sola hoja plastificada en la nevera, escrita con rotulador borrable y limpiada cada domingo.
¿Cuántas comidas hay que planificar de verdad?
Entre nueve y once a la semana, no catorce. Descuenta las comidas fuera de casa, el día que llegas tarde y la noche que sobra guiso del día anterior. Deja además una casilla de plan B: siempre hay un día que se tuerce, y si está previsto no rompe el resto del menú.
¿Dónde se coloca la plantilla para que se use de verdad?
En la puerta de la nevera, a la altura de los ojos y donde la vea toda la casa. Una plantilla guardada en una carpeta o en el escritorio del ordenador se consulta dos veces y se olvida. Si vivís varias personas, que cada una pueda escribir en ella: el menú deja de ser una tarea de una sola persona.
¿Se puede usar la misma plantilla todas las semanas?
La cuadrícula sí, el contenido no. Repetir el mismo menú semana tras semana es lo que hace que se abandone al mes. Lo práctico es cambiar dos o tres platos cada semana y dejar fijos los que gustan en casa, para que planificar siga costando diez minutos y no una hora.
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